Reseñas del Conserje: Primer Viaje, Jesús Montoya

"PRIMER VIAJE" de JESÚS MONTOYA

 

Jesús Montoya (Venezuela, 1993) es una voz libre en un lugar donde el único canto permitido es la loa oficial. Éste es su “Primer Viaje” (Asociación Civil Movimiento Poético de Maracaibo, 2014), viaje de iniciación, en el que le son reveladas las bases de una Poética personal de gran contenido ético. Su gesto lo convierte en acusado, en traidor, el insensato que se ha dejado arrastrar por su amor desmesurado por las palabras. Lo que no saben sus jueces es que, tal como ellos la pretenden, la escritura es pura traición.

 

El poeta libre descubre que la poesía (la belleza) no puede ser forzada por la razón: "es una melodía desconocida la que ordena las palabras". Debe adoptar entonces otra actitud, la del niño, el mago. El Loco.

 

Se debe escribir como nadando en sueños

como pintando ojos

como cantando pájaros

como inundando mares.

 

Jesús Montoya posee este aliento romántico. Sus metáforas, todavía basadas en imágenes tradicionales (el mar, las estrellas, las aves) tienden a lo grandioso. Es un pequeño lastre que seguramente dejará caer en nuevos viajes. Su gran baza la tiene ganada: un flow que avanza imparable, con ritmo enfebrecido. Imposible apartar los ojos de la lectura.

 

Poetas, hágannos confundir

los ríos con las montañas,

los corazones con el agua,

los muelles con la primavera,

los caballos con los bosques,

las golondrinas con la nieve,

los demonios con las piedras,

la luna con la muerte,

la sangre con las mariposas,

las riveras con los mares,

los girasoles con las manos,

pero sobre todo, hágannos creer.

 

*Reseña por José María Martínez

Día #5: Claudia Luna Fuentes

Por andar de parranda se nos olvido subir la última recomendación que nos hace Aleida Belem Salazar. Aquí está la entrada del viernes pasado, un abrazo. Y perdonen, a la próxima los invitamos a parrandear con nosotros. lol…

Claudia Luna Fuentes (Monclova, Coahuila, 1969)

CICATRICES

mis amigos tienen hermosas cicatrices

trazos pequeños reclamaciones navajas que ahora son sendero

flechas del daño en sus cuerpos amo manifiestas líneas de lo invisible

mis amigos heridos se levantan hormigas sobrevivientes a la lluvia

llevan en sus brazos a sus muertos

engendran en sus ojos el invierno que viene

mis amigos devastados por los sueños de muerte por los sueños en

donde se asfixian o corren lentamente mientras los persiguen

mis amigos atrapan todavía las mariposas

mis amigos feos hasta los zapatos han recibido piedras y con ellas

construyen un mundo protector

mis amigos cuya alma ha sido apostada y perdida llegan esta noche

como una ardiente invitación para llevarnos al abismo

mis amigos odiados profundamente cuando duermen y cuando

elegantemente suben al estrado

mis amigos que son el parto y la partera y la cama

mis amigos los honorables pensadores venerados por las autoridades

municipales

mis amigos poco honorables como yo aceptados por nuestros

amigos decentes para ser honorables de la única manera posible

mis amigos levantan la voz y cantan a la hora de mayor tráfico por

las calles

mis amigos que velan al enfermo y prestan su dinero y han velado

mis padecimientos

mis amigos escondidos en nombres ficticios para protestar

antiglobalmente

mis amigos de buenos modales que usan los cubiertos

mis amigos enamorados irresolutos incorregibles destructores

mis amigos usan los disfraces y se sienten tan a gusto como si fueran

ellos mismos a quienes he arrancado sus manos y sus ideas y sus

abrazos que ahora mismo me sostienen

mis amigos escritores de novelas policiacas no han borrado

las huellas de sus crímenes personales y han sido encontrados culpables

mis amigos que disponen mesas grandes en sus pasas para la tribu

mis amigos que ponen el hombro

mis amigos que no lo ponen también

mis amigos bailan toda la noche

mis amigos que usan estimulantes por la ansiedad por la felicidad

porque sí

mis amigos espejo mío con venia contra mi voluntad o a

pesar mío o a orgullo mío o en mi defensa

mis amigos

tapetes rojos en medio de una plaza

líneas de la mano terrenal

banderas nacionales en una isla de nadie

cuencos de agua

mis amigos igual que hojas amargos y sedantes

mis amigos la mano que aleja la soga del cuello

par de soles elevándose en el cielo a un tiempo

hielo del verano

casa de los hipotecados

el taco y la vista

el sabor de la naranja

extranjeros en américa

incendios fuera de control

con gusto exquisito para la música y con un poco oído musical

mis amigos de izquierda y de derecha y fuera de la cancha

mis amigos flores segadas que se dan para brindar su aroma o

ser arrojados

mis amigos

féretro azul en el aparador

rastro escandaloso de la noche

encarnación del verbo y la caída

aguadores en la esquina del ring

muchachas casanovas nada virginales

reyes sin caballo

guardianes de la soledad

fortaleza de mi canto

mis amigos nada intactos nada puros nada inmaculados

todos vienen de la guerra están heridos

mis amigos

la raíz del miedo

esa música que es la tarde

murmullos en la iglesia

bailador en una habitación vacía

semillas de manzana

coro de latidos mis amigos

han dejado afuera las flores y espadas

comen con la mano zurda y la mano diestra

brindan

y se miran

nos miramos

*Del libro Ruido de hormigas (Gatsby ediciones, 2005)

Reseñas del conserje: Miedo Cerval, Aleida Belem Salazar

Aleida Belem Salazar (México, 1989) es ejemplo de quienes no se conforman con la publicación de poemitas castamente encuadernados. Editora cartonera y fanzinera, en fecha reciente se ha lanzado a la locura de crear su propio sello dedicado a la poesía y la ilustración, Stillness & Blood Press. Además es una de las principales difusoras de la nueva poesía española, de la que es ávida lectora y cuya influencia resulta patente en su obra.

Tras ofrecer diferentes poemas en su blog Cuando los días, la autora reunió una colección disponible en formato digital y en papel por LUMA Foundation como parte del proyecto 89plus. Deesde los primeros versos de "Miedo Cerval", Aleida hace explícita su condición de enferma que ha rondado la muerte y, por tanto, de superviviente con las inevitables secuelas.

La enfermedad se vincula con la herencia familiar, en particular con la madre y con una infancia ausente. En este momento encontramos una de las imágenes más poderosas del libro, surcado de cortes, sangre, suturas y cicatrices  (ATENCIÓN SPOILER): la brutal posibilidad del alumbramiento como sacrificio al mundo. El momento del parto tiene todos los ingredientes: solo hacía falta la mirada de una poeta para evidenciarlo.

El tercer bloque de poemas tratan del amor, vivido como una experiencia fisiológica a través de órganos que no son precisamente el corazón y que están alojados en un cuerpo sentido como lastre. Experiencia de mujer, como no podría ser de otra manera.

Los poemas finales hacen planes de futuro en cierto sentido, de muerte. Son poemas en la línea de los más recientes publicados en la Red por la autora, en los que el propio sonido de los versos está imbricado con significados más abiertos. La lectura de estos últimos poemas nos indica que la Aleida sigue explorando nuevas vías que se resolveran en nuevos escalofríos.

http://poetrywillbemadebyall.ch/book/miedo-cerval/

Día #4: YOHANNA JARAMILLO

Día cuatro, Aleida ataca de nuevo. Yohanna Jaramillo es quien nos presenta hoy.

A  Ma. Elena Tejeda Yeomans.

ESTO NO ES UN YELLOW CAKE

No son los seis mil  o los tres coma dos millones de años

al estilo Carbono 14,

no es si fueron neandertales o africanos,

no es si llegó una tercera o se creó una cuarta raza

que proviene del mismo Universo

y seguro de la misma masa.

Importa si nos comimos,

si sangramos algunas,

si fuimos desnudos,

si se nos cayeron edificios.

Abrazo a todas las decisiones,

a todos los hechos que hicieron historia,

incluso hasta Feynman*.

Todos caímos, por así decirlo, de verdad

todos caímos, de decirlo literal,

sería todos flotamos,

arriba de una tabla de surf,

arriba de la corteza terrestre,

entre la nada,

y la nada no es un número natural

creado para no perder el camino hacia la matriz (S).

Como dice el joven Leyva: todas las realidades existen.

 

 

 

Acepto todas las creencias,

Lucy e incluso los amigos imaginarios de mis ancestros como Eva,

son bienvenidos.

Atapuerca y todos los laberintos marítimos,

son bienvenidos.

Los soldados que regresan a ver a sus hijos,

a sus coterráneos adoptivos nombrados mascotas,

son bienvenidos.

El Canal de Panamá, Disney, parte de Chiapas y todas las recreaciones del mundo,

son bienvenidos.

Pero los Oxxo, los McDonald’s, las fritangas por ejemplo

no son bienvenidos.

Los fármacos, las pastas dentales, los desodorantes

no son bienvenidos.

La Coca Cola, el Ice no bebible, los mandatarios

no son bienvenidos.

De poco nos sirven los descubrimientos

en mentes de un frágil.

¡Oh niños del Coltán!

¡Oh niños de Chernóbil!

¡Oh niños de Roma!

¡Oh niños de minúscula letra!

Cuando juegan a las escondidas con ¨Dios¨,

se pierde.

Antes de encontrarlo, les lanza un gas con Uranio,

y los destruye.

 

 

*Richard Philips Feynman. (Nueva York, 1918-Los Ángeles, 1988) Físico teórico estadounidense.

Carta abierta

Si supieras que eres más que las diez de la noche,

y por eso el churro de las 4:20 de la madrugada,

algo así de más como el e-mail esperado,

la llamada,

                  a quién siempre se contesta.

Si supieras que cada verso que escribo

lo voy releyendo en daley para ti,

sé manejar las ondas cerebrales,

sé de metales y energía,

sé del carbono y de mis antenas-cabellos, 

sé que las verduras en el fuego se agrupan,

sé el secreto del brócoli.

«Le gusta ser la Drag queen de las hortalizas. »

Sé que lo único que no crece con el calor y el agua

es el Tiempo,

por eso ese Sol estático

por eso este Planeta inquieto.

Sé que todas las Masas que flotan

nos pertenecen, les pertenezco, nos pertenecemos.

Y giramos,

y nuestras prisas y giramos,

no te alcanzo y giramos,

me alejo y giramos,

escribo la realidad y giramos.

 

Los elementos químicos de nuestros huesos,

los Quarks nos hacen que rotemos

y giramos,

sin vomitar giramos,

un giro en slowmotion

el trompo de “alguien” estalló con la velocidad lanzada,

a mayor velocidad las partículas se desagrupan,

y todavía dijeron un giro más y nos vamos, y se fueron y nos dejaron, y girando.

Si supieras digo como poet@ antigu@,

como si no existieran verbos contemporáneos

cuando se habla  de amor,

esa rara creación de la sociedad,

pero que vicia.

Por eso escribo esto en gotero,

soy de lento aprendizaje,

me acuso de no tener ética,

en ésta investigación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

YOHANNA JARAMILLO (Tijuana, Baja California, México, 1979).Poeta, investigadora y promotora cultural. Tiene publicada obra en Anuario de poesía mexicana (Fondo de Cultura Económica, 2008), Tributo a Sabines (Editorial Fridaura, 2010), Tijuana es su Centro (Kodama Cartonera, 2011). Así como en revistas nacionales e internacionales. Ha publicado los poemarios Pacíficos (Editorial Casa Poesía, Costa Rica, 2007), Yohismos (Propia Cartonera Uruguay, 2010), Trotamentes (Torre de Babel Ediciones, 2010), Diarios del Este (Colección La Ceibita, CONACULTA 2012), 32°/33 (Editorial Piedra Cuervo, 2013; Ediciones El Humo, 2014). Dirige desde 2006 el Festival Internacional Poesía Caracol, en Tijuana.

Día #3: Karen Márquez

Tercer día, tercera poeta que nos presenta Aleida Belem. 



NACIMIENTO

¿Quién eres?

-pregunta el alma pura de los chinelos-

¿Por qué has venido aquí?

¿Existe tierra más sagrada

que la que se evapora

en el diluvio frente al mezquite?

¿De qué hemisferio nace el sol que

fue sembrado en tu corazón?



Yo intuyo

Bajo el alarido de la noche

Y la mortaja del quetzalli

Que naciste en el tiempo

de los latidos del mundo



Espíritu que trasciende

Viste surgir montañas y riachuelos

Y no te detuviste nunca

ante la agonía de

un futuro árido

y silente





TRANCE TRAUMÁTICO SIN TIEMPO



“aa) No hay resuello ni constelaciones diminutas, todo es vaporosa caléndula, luminosa veta, circulo de luz exhalando si su ojo traspasa lo líquido, el campo dorado que dentro espora: muchacha espora blanqueciendo sobre su pupila crispada…” - Rocío G. Benítez

"todo microcosmos, toda región inhabitada, tiene un centro; esto es, un lugar que es sagrado por encima de todo". -Mircea Eliade

"subiendo y bajando en la escalera cuyo inicio alcanza los cielos" -(Génesis 28:12)



¿Qué fue de mi vientre

cuando fui volcán?

La lava ardía

Sofocaba mi ser entero

Fui despeñada

por un rayo congelado

luminoso

y punzante

que atravesó mi cavidad

de vagina dentada

Como el preludio

de la hecatombe

Que vio nacer el síncope

una y otra vez bajo las noches

Que se sumergió en su Madre

Y nadó hacia la morada

de su hermano Tacaná

¿Acaso se convirtió

en roca andesita

compuesta de cuarzo,

basalto y níquel?

¿Acaso se abrirá la tierra

de mi cuerpo?

¿Nacerán montañas,

Aves y ríos entre

columnas humeantes?


¿Acaso daré vida?

¿Resistiré a

la grieta del axis mundi?

¿O vacilaré

floreciendo en ish tam

como Jacob, el que pelea

con los ángeles…?



¿Qué fue

de mi vientre?

Karen Márquez (Tijuana, Baja California, México, 1986)

http://kareninamakino.blogspot.mx

Día #2: Sara Uribe

Esta es la semana de Aleida Belem Salazar en Los perros románticos. En el día 2 selecciona unos fragmentos de Sara Uribe y nos descubre todo un mundo de latidos. 

******

Rezo para que tu cuerpo ausente no quede impune.

Para que no quede anónimo. Rezo para tener un

sitio a dónde ir a llorar. Rezo por los buenos y por

ellos, porque si ellos no tienen corazón, yo sí.

***

¿Cómo se reconoce un cuerpo? ¿Cómo saber cuál es

el propio si bajo tierra y apilados? Si la penumbra. Si

las cenizas. Si este lodo espeso va cubriéndolo todo

¿Cómo reclamarte, Tadeo, si aquí los cuerpos son

sólo escombro?

Este dolor también es mío. Este ayuno.

La absurda, la extenuante, la impostergable labor de

desenterrar un cuerpo para volver a enterrarlo. Para

confirmar en voz alta lo tan temido, lo tan deseado:

sí, señor agente, sí, señor forense, sí, señor policía, este

cuerpo es mío.

***

Yo también estoy desapareciendo, Tadeo.

Y todos aquí, si tu cuerpo, si los cuerpos de los

nuestros.

Todos aquí iremos desapareciendo si nadie nos busca,

si nadie nos nombra.

Todos aquí iremos desapareciendo si nos quedamos

inermes sólo viéndonos entre nosotros, viendo cómo

desaparecemos uno a uno.

******** 

Fragmentos del libro Antígona González (sur+ediciones, 2012).

Para descargar el libro: http://www.revistalaboratorio.cl/wp-content/uploads/2013/07/sarauribe.PDF

Día #1: Cristina Rivera Garza

Esta semana en Los Perros Románticos la anfitrona es Aleida Belem Salazar. En este día ella nos recomienda dos poemas de Cristina Rivera Garza. Que los disfruten. 

10
[testigo ocular]

Yo las vi
Las manecillas persiguiéndose una a la otra
dardos, hormigas punzando bajo las manos
una, dos, tres, cuatro, cinco, ocho vueltas
dentro de la boa circular de la mirada. El latir
de los dientes. La eternidad.


Eran las ocho de la mañana cuando la hoja de metal
rasgó la pantalla del cerebro
y casi las cuatro de la tarde cuando la aguja cosió
los jirones del miedo.


Nunca habías estado tan lejos de mí.

¿Dónde estabas cuando no estabas en ningún lado?
¿Cómo es el mundo detrás del telón de los párpados
sellados?
¿Sabía a algo la carne de la lengua?

No te vi partir. No quise.
Dijeron que yacías sobre la camilla como una hoja
recién cortada
una soga sin nudos
la fruta madura que se desparrama sobre la selva.
Fue entonces que te convertiste en un cuerpo y nada
más que un cuerpo:
dos brazos, dos piernas, una cabeza, venas.
De pronto ya no fuiste mi madre ni la madre de otra
hija muerta
lejana, perdida dentro de la noche de ti misma eras
el mecanismo descompuesto
el objeto quebradizo que se envuelve en lienzos
de papel de china
y se guarda en la caja de las palabras, la esquina
de la respiración.
Dijeron que ya no estabas ahí cuando tuzaron
el cabello
y colocaron las sábanas sobre el torso, las piernas,
los dedos.
Dijeron que no sentiste nada.
Que dentro de la anestesia no se siente nada.
Es como la niebla, dijeron. Una cortina.
Y yo la vi
mis ojos escudriñaron la blancura de su tela.
Dieron dos pasos adentro.
Temblaron.
Parecía de seda pero era de cal y sudor y adrenalina
una mortaja de autismo
una torre de marfil erguida dentro de las venas
el pasillo rectangular del sótano a donde no llega
el humo de la cabeza.
Pensé en una vida sin ti y mis ojos la vieron:
un mendigo en el centro de la ciudad en llamas
el paisaje inmóvil después de todas las batallas
un desierto sin voz y sin acacias.
Hilda, dije, no te vayas.
A cada minuto tu nombre dentro de mis labios
como un talismán de menta
el martillo que rebota una y otra vez sobre la superficie
de un reloj de arena.
No me dejes. No te atrevas.
Ocho horas con tu nombre a cuestas.

Hubo sangre, dijeron al final, una hemorragia.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco litros derramados sobre
la tierra.
Después, la irrevocabilidad de los reportes en forma
de telegrama:
Estamos tratando de salvar su vida. Con el favor de dios.
Las próximas 72 horas.
Y vi las horas y tomé sus manos y me recosté
en la cuna mullida de su regazo
tan quieta como tú, tan maltratada como tú, tan llena
de moretones como tú.
Esperaba cualquier cosa con mis ojos suspendidos
sobre las manecillas del reloj.


Eran las 3:40 del tercer día cuando tus ojos se abrieron
sobre los míos.
¿Qué hora es?, preguntaste.
Es la hora de respirar, ésta.


VII
divino tesoro


A mi juventud le faltan dientes.

Ayer la vi caminando con el hocico abierto bajo la luz
del mediodía, lívida de espanto y de seguir siendo
la termita que destruye los muebles cuando nadie
imagina, la palabra equívoca, la mosca que vuela.

¿Así que de esto se trataba todo?
¿Así que todo muere, amiga?

Mi juventud está sola y es ridícula.

En la calle donde la gente vive, mi juventud escupe
saliva azul, orina de pie en las esquinas, da traspiés,
intercambia pastillas por monedas, hace chistes de mal
gusto cuando nadie ríe.

La tonta lleva las medias raídas.

Vociferando, mi juventud dice: verga. Dice: a poco.
Dice: cuánto, cómo. Luego da vueltas como trompo.

Mi juventud es un juguete aburrido y tonto.

Si no la conociera, diría que es una mujer en perpetua
vigilia, un hombre con los brazos manchados de nubes
púrpura, pinchazos. Un horizonte al atardecer.
Nicotina. Un viaje en carretera. Un hotel con cortinas
de percal y florecitas mareadas de tijeras, marihuana,
cerezas.

Mi juventud no es una dama, nunca fue la edad más
hermosa con la de Nizan, una bugambilia.

La pobre siempre sufrió de miopía.

En los cines de barriada mi juventud olfatea el sexo
solitario de los hombres con periódico sobre regazo,
adolescentes, putas agrias, mujeres-con-pasado.

En las cantinas bebe los suspiros del agua-ardiente con
la lengua escaldada por filos metafísicos. Ve de reojo
el techo de las nubes grises, la lluvia, el verano en que
todo termina.

Hace tantos años.

Cuando se ríe, mi juventud muestra las encías,
la garganta, la laringe, los tendones de una metáfora
mal calculada y peor escrita.

Ayer la vi sobre Bolívar y le dije adiós entre
los empellones y el polvo de la una de la tarde:
la canícula.

La hora de la crueldad más veloz.

Mi juventud me da lástima y me da rabia y ganas
de salir corriendo tras sus huellas de perro apaleado,
cojitranco y hambriento.

Íbamos a vivir toda la vida juntas, dijo.
Me extrañarás, aseveró.

Mi juventud siempre supo más que yo.

*Los dos poemas pertenecen al libro Los textos del Yo (Fondo de Cultura Económica, 2005)

Top 5, María Mercromina

Hoy nos acompaña María Mercromina con un sexy top 5 de sus libros favoritos. María ha sido publicada en la antología de poesía joven editada por la Bella Varsovia, “Apuestas, nueve nuevos poetas” y colabora con dos buenos blogs que debemos seguir: No te va a doler y Ciudades esqueleto. Con esta sexy poeta nos quedamos.  

 

Mis cinco libros para Los perros románticos

Me dicen, me ladran: elige cinco libros: los favoritos, los que te marcaron, los que incluso pudieron llegar a cambiarte la vida. Pero esta tarea es difícil. No puedo elegir a cinco y olvidar al resto. No puedo amamantar a cinco y tener que enseñar lo qué es el hambre al resto. Por eso más que una elección certera y decidida, me he dejado llevar por las manos y por los primeros libros que han alcanzado mis manos, que han tocado mis ojos en este espacio-refugio que a veces es mi cuarto.

 

 1.      La muerte de Carlos Gardel, de António Lobo Antunes

[… Y ya era de día, era por la mañana, y no me interesaba quién fuese,

 me era indiferente quién pudiese ser, porque no tenía miedo a quedarme sola,

porque no tenía nada, ni siquiera el pasado, que me pudiesen robar.]

 Lobo Antunes fue el primer escritor que mecí en brazos mi primer sábado en Lisboa de vuelta a casa. Estaba triste porque quería leerlo en portugués y me era imposible. Mi profesora de idioma reía, pero menina, ¿cómo pretendes aprender portugués con Lobo Antunes? ¡Si no lo entiendo ni yo siendo portuguesa!

No podría quedarme con un libro solo de este escritor. Los libros de Lobo Antunes, son sueños, enredaderas, heridas. En este libro pelean los tangos de Gardel y la vida de un heroinómano que también tenía veinte años y estaba loco. Ay Nuno, esta lápida será ahora tu cabecero.

 

 2.      Ariel, de Sylvia Plath

“The moon has nothing to be sad about,

Staring from her hood of bone.

She is used to this sort of thing.

Her blacks crackle and drag.”

 Tenía quince años y mi tía Amelia me regaló a su poeta favorita. Tenía quince años y no sabía quién era él, pero lo maldecía. Tenía quince años y soñaba con amapolas y sal caliente. Tenía quince años y nunca imaginé que ahora, diez años después, lo elegiría a él, al poeta enfermo y resplandeciente, al poeta zorro y cazador.

 

 3.      Livro do desassossego, de Fernando Pessoa

“A minha vida é como se me batessem com ela”

 

Este libro es mi cobardía, escribió Pessoa en la primera página del Libro del desasosiego. Vivía en la ciudad de la luz y leerlo fue una especie de premonición, aunque aún no era consciente. Pasaría el tiempo y volvería a ese libro una y otra vez. ¿Es esta ciudad mojada y azul una especie de cobardía a la que pertenezco? Quizás una especie de herida o cicatriz. No nombres a Fernando Pessoa en vano, gritaba una pintada sucia en un muro de la ciudad. Y me quedo con él, me sigo quedando con él, aunque también acuno a la vez a otros que compartieron la misma sal, las mismas gaviotas, la misma ciudad.

 

 

 4.      1948, de Yoram Kaniuk

"No matarás a un niño junto a la leche de su madre. No cocerás al cabrito en la leche de su madre"

Imagina a un chico que sonríe levemente con los ojos llenos de humedad. ¿Os han contado alguna vez que la humedad duele? ¿Os han contado alguna vez que con diecisiete años estamos también preparados para matar? ¿Os han contado que en una guerra la gente baila y sonríe al lado de un cuerpo inerte y dormido en pedazos?

 Yoram Kaniuk lo cuenta. Yoram Kaniuk me ha hecho llorar, rabiar y patalear con este libro. Quería escribirle al chico de la foto con ojos vidriosos. Quería, pero lo leí, quizás, demasiado tarde.

 

 5.      Guía de campo de las aves de España y demás países de Europa por Roger Peterson, Guy Mountfort y P. A D. Hollom

"She laments, sir, her husband

goes this morning a-birding”

Shakespeare

No puedo negar lo que soy. No puedo negar de dónde vengo. No puedo dejar atrás el río y el cieno, la voz de mi abuelo torciendo el limonero, el cuaderno lleno de fechas y tachones de mi padre, los nombres y las horas, los pájaros y los cantos. Todos los animales que caben en una libreta, todos los animales escritos a lápiz débil y tembloroso. Todos esos apuntes que siempre llevo conmigo y que son una parte de mí también.

Historia de Heroína, Juliet Escoria

Juliet Escoria es, junto con Noah Cicero, la voz en la literatura que surge desde los suburbios olvidados y deprimidos de Norteamérica. Black Cloud, editada por Civil Coping Mechanisms (la misma editorial que ha apostado por escritores de la alt lit y que recientemente ha lanzado la antología “40 Likely to Die Before 40”), es un retrato de personajes de bajo mundo, sus historias parecen venir de Burroughs, o Ray Pollock, o Cooper (el llamado padrino de la alt lit por Dazed Digital). Sin embargo, los personajes y las historias de Escoria en Black Cloud tienen su propia identidad, son un retrato crudo de la juventud. Logran una reflexión narrativa sobre la vida, esa otra vida llena de drogas, prostitución y desespero. Leer a Escoria es entrar en un mundo gris y sin salida. Black Cloud no sólo se presenta como una recopilación de relatos, también se compone de 12 diferentes videos que podemos seguir en Vimeo. Historia de Heroína, apareció en Electric Literature, la traducción estuvo a cargo de Matías Fleischmann.

  

Historia de Heroína, por Juliet Escoria.

La historia de heroína que mejor conozco es sobre una pareja. Conocí al chico hace mucho tiempo. Me dijo que estaba soltero pero eso era una mentira. Dormimos juntos por un tiempo, a ratos, a pesar de su no-soltería. Peleamos mucho y nos odiábamos a veces, hasta que un día lo miré y me di cuenta que se había convertido en un amigo cercano. Una vez fumé algo de DMT porque alguien me lo dio, y me hizo reír y no podía pararme de la cama en la que estaba sentada. Tuve un sueño, y en el sueño era mucho mayor, supe que había envejecido porque mi piel se sentía liviana como papel pero el interior de mí ser era sólido y oscuro. El sol estaba bajo en el cielo y amarillo espeso como sabia de árbol, ese bellísimo momento del día justo antes de que el sol se comience a poner. Estaba con el chico y él era mayor también, un hombre ahora, y estábamos casados; había enredaderas creciendo por la cerca y las hojas zumbaban con crecimientos nuevos y su piel era tibia bajo mis dedos mientras lo besaba. Le miré en los ojos, los del hombre en el sueño, y no pude creer que había conocido, y odiado, y amado a esta persona por tanto tiempo. En él pude ver quién era yo, quien había sido.

Pero el problema con el DMT es que te hace soñar y el sueño parece tan real, pero dura tan poco y se va tan rápido. Estaba de vuelta en la habitación y la luz dejaba estelas.

No conocí a la chica desde el principio. El chico había tenido que esperar que fuéramos sólo amigos para que me la pudiera presentar, porque él había sido de la chica durante todo el tiempo en el que dormíamos juntos, y de un año o dos antes de eso. Resultó que cuando lo conocí a él, ella, recientemente, le había destrozado las ventanas del auto de él con sus puños desnudos, y le había pegado las verrugas genitales. Ella me dijo después, mucho después, cuando éramos ya amigas también, que ella sabía que tenía verrugas pero que quería que fueran un secreto, sólo para tener uno, algo que no era de él pero pronto lo sería, como un bebé. Las cortó (eran tres, trillizas) con un cortaúñas y las pegó en su diario como si fueran costras viejas. Cuando él le preguntó de adonde eran los cortes ella le dijo que estaba muy jodida y además estaba afeitándose. Ella dijo que era un lugar difícil de afeitar. Él no me pegó las verrugas a mí, pero igual, fue algo bien mierda de parte de ella.

 Oh, pero mis intenciones no eran que saliera todo así. Esta historia se supone que era de ellos: la pareja, dos personas, simétricas, ninguna parte mía. Pero con cada respiro y con cada paso, me encuentro más entrelazada con ellos. Estamos trenzados entre nosotros como serpientes.

Algunos días no me despierto hasta que el sol está cayendo y mi rol en las cosas me aplasta tan oscuramente que por poco me ahorca.

En fin. Aquí está la historia de los dos, la versión corta. Él empezó con heroína y la dejo. Se juntaron. Pelearon mucho. Terminaron. Ella empezó con inyecciones. Volvieron. Él volvió con inyecciones. Los dos la dejaron. Terminaron. La tomaron y la dejaron muchas veces más, a las drogas y a ellos mismos. Eventualmente se dieron cuenta que sin importar nada, se quedarían infelices, y esto los hizo perfectos el uno para el otro. Eran almas gemelas ahora. Dejaron lo de las drogas por mucho tiempo, y se quedaron infelices y enamorados. Vivieron, y cuando fueron muy viejos empezaron a inyectarse otra vez, sin ninguna razón en lo absoluto.  Y después se murieron.

  

Heroin Stories by Juliet Escoria from Juliet Escoria on Vimeo.

theparisreview:

Before he made his second “appearance” on The Simpsons in 2004, Thomas Pynchon made a few edits to the teleplay—he crossed out a pejorative line of dialogue about Homer’s ample posterior. “Homer is my role model,” he wrote in the margins, “and I won’t speak ill of him.”

For more of this morning’s roundup, click here.

Pynchon dice que no hablara mal de Homero porque lo admira. Dialogo que se hizo para la segunda aparición de Pynchon en la serie animada.